lunes, 16 de abril de 2012

¿Quién me ayudará a cruzar el río?


Ahora que lo pienso tuve muchos, quizá demasiados. Tal vez por eso no los supe apreciar como lo merecían.

Variaron tanto en aspecto como en personalidad: arriesgados, tímidos, feos, alterados y otros con agluna característica particular que los hacía destacar del resto.

Pero sólo con algunos de ellos tuve una conexión especial, con otros, simplemente fue complicado, basta decir que sobraban pantalones rotos y gritos.

Había uno al que llamaba "Chango", aunque de eso no tenía nada, nunca fue fuerte ni hábil y su apariencia hacía que otras personas lo rechazaran: su nariz estaba completamente descarapelada, sus ojos llorosos y sus orejas llenas de costras, parecía que siempre estaba enfermo.
 
Pero no fue su físico lo que me atrajo de él, sino su personalidad fiel y constante. Por las tardes me hacía compañía y yo le hablaba durante un buen rato sobre lo que me pasó durante el día, y mientras yo hablaba, él recargaba su cabeza en mis piernas escuchándome atentamente.

Después de un tiempo le empezó a fallar la visión, sus ojos, antes de un hermoso color avellana, se habían vuelto grisáseos, y pasaba la mayor parte del día sentado en un sólo lugar. Cuando le comenzaron las  convulsiones, me di cuenta de que nuestro tiempo juntos había llegado a su fin.

Después de él conocí a una más pequeña e irritable, al contrario del Chango, ella atraía a las personas por su belleza y carácter. Nuestro primer encuentro fue casi mágico, un raro caso en el que dos extraños coinciden y se atraen. A extremos opuestos de una calle veníamos ella y yo, nos miramos a lo lejos y aunque dudamos un poco, nos acercamos, nos detuvimos, nuestros ojos se encontraron y sonriendo, nos abrazamos, desde ese entonces no nos volvimos a separar, por lo menos no hasta que nos volvimos invisibles, yo para ella y ella para mí. Al poco tiempo dejó de ser mía, ahora sé que vive más tranquila y feliz con un tipo bastante parecido a ella.

Hubo otro un poco antes que ella. Nuestra relación fue fugaz pero intensa. Lo conocí en un accidente en el que se vio involucrado. Presencié todo. Un carro lo golpeó de lado y lo aventó cerca de la acera de mi casa. Pensé que estaba muerto, pero cuando me acerque a su cuerpo me di cuenta de que todavía respiraba, lo llevé adentro. A  los pocos minutos recrobró la conciencia y parecía no tener lesiones, permanecimos el resto de la tarde juntos y pasó la noche conmigo. Al día siguiente, sin avisarme, se había ido.

Todavía conservo el recuerdo de muchos más, como el color de su pelo, lo curioso de su figura e inclusive algunos de sus hábitos. Y a pesar de que no siempre mis experiencias con la especie canina han sido del todo buenas, pienso que son unos de los animales más nobles, sencillos y amigables que conozco.

Alguien me dijo una vez: "A los perros hay que tratarlos bien, cuidarlos y darles el respeto que se merecen. No sabemos si al momento de que llegue nuestra hora, sea alguno de ellos el que nos pueda ayudar a cruzar el río del Apanohuaia".

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Para mi Chango.
D.

martes, 9 de noviembre de 2010

Talentos incongruentes

Quisiera saber sacar de mi cabeza todas esas ideas que han pasado como "flachazos" en instantes que ni yo me espero y con imágenes mezcladas de mi realidad e imaginación, quisiera externarlas y verlas fuera de mí ya sea a tinta, crayones, lápiz, sonido, gritos, imágenes, letras, danza, películas, música, escultura, etcétera... 


Pero de repente me encuentro con que mis deseos son incongruentes con mis talentos.

martes, 28 de septiembre de 2010

Ideas

He visto spots de tele que buscan sacudir al mundo para despertarlo del estado en el que se encuentra: dormido y perdido, dando por hecho que la naturaleza estará siempre ahí, pero arrinconándola y suprimiéndola al grado de que vaya convirtiendo plantas y animales en concreto o plástico.


He dejado de pedir tantas bolsas de plástico en el súpermercado, quiere decir que han logrado su cometido?

lunes, 20 de septiembre de 2010

No escribo historias de terror, por que lo que escribo viene de mis propios temores.

martes, 10 de agosto de 2010

Aleatorios: inconscientemente

A veces sueño con personas con las que hace años no tengo contacto y estos sueños, curiosamente me llevan a pensar de las que ya no sé nada.

Mi inconsciente me asombra, sobre todo cuando resuelve problemas matemáticos mientras duermo, o dice lo que callo en el mejor momento.

Quiero un intercambio.

viernes, 30 de julio de 2010

Aleatorios: 10 años de papel


Hace unos días sacó de unas cajas guardadas en su armario, montones de cuadernos viejos, esos que habían sobrevivido a seis de mudanzas, dos de ellas a diferentes ciudades. 

La idea de deshacerse de esas hojas viejas nunca había cruzado por su cabeza,  el espacio que ocupaban en el armario era suyo, aún cuando estorbaban.

Pero decidió deshacerse de ellos.

Creía que en algún momento de su vida volvería a releer cada hoja de esos cuadernos, fue así cómo fueron acumulándose.

No pudo evitar revisarlos una vez más.

Pasó horas leyendo pensamientos, ideas, sentimientos, que a través de 10 años se habían plasmado en papel.

Asombrada pensó para sí que esos cuadernos no deberían sólo tirarse, sino quemarse para que nadie más los tuviera en sus manos, ese tipo de locuras se esparcen y contagian.

Al final pensando que todo era una tontería, los metió en una bolsa grande de basura y los tiró.

Salió de su casa al día siguiente y volteó a ver el lugar en el que los colocó, la bolsa ya no estaba.